RELIGIÓN 10


IIED ORLANDO HIGUITA ROJAS J.T. RELIGION
Taller sobre Dios Grado 10

Estimado estudiante de grado 10, espero que éste materia sea propicio para su vida, aunque aquí hay contenidos y conceptos para examinar, lo importante es que reflexione para mejorar su vida. Responda con sinceridad las preguntas que se le hacen aquí.

Cuando desarrolle la guía espero las respuesta vía correo electrónico. Realícelas en el cuaderno y luego tómale una foto y envíela. O respóndalas en medio magnético y envíela a ferlobla2020@gmail.com. Imprima y pegue en el cuaderno.
“Dime cómo es tu Dios y te diré cómo actúas”. Cada uno actuamos de acuerdo a nuestra imagen de Dios. Si mi Dios es un Dios Guerrero, sediento de sangre,  podré justificar en su nombre cualquier guerra, actos de terrorismo  y hasta el exterminio de pueblos enteros. Si es un Dios patrimonio de un grupito de elegidos, excluiré y hasta llegaré a justificar la destrucción de los “no queridos” por Dios.

RESUMEN DE LAS IMÁGENES FALSAS O INCOMPLETAS QUE TENEMOS DE DIOS

Imagen de Dios
Características
UN DIOS JUEZ CASTIGADOR
Imagen de un dios perseguidor, que señala, acusa, que no tiene piedad porque es vengador y justiciero, controlador y celoso. Quienes creen en él actúan movidos por el temor y no por el amor, hacen el bien por miedo al castigo pero no porque les nace sinceramente.
UN dIOS MAGO
Es la imagen de un dios que me puede solucionar todos los inconvenientes, incluso aquellos que yo mismo puedo solucionar. Se le conquista con rezos y promesas y a cambio el me complace todos los caprichos. Cómo es un dios mago, sirve para adivinar el futuro, para revelar lo oscuro y oculto.
UN DIOS RITUALISTA
Es un dios de las manifestaciones externas carentes de espiritualidad: ritos, procesiones, cultos que demuestran una fe aparente pero que no trasciende al encuentro profundo con Dios por medio del prójimo. Representa el sin sentido en el que se cae cuando no conocemos verdaderamente a Dios ni la manera aecuada para relacionarnos con ÉL.
UN DIOS PLASTILINA
Es la imagen de un dios moldeable a mi antojo, que se deja manejar y acomodar a lo que yo deseo, es un dios ligth que no me exige compromiso y depende de mi estado de ánimo, de lo eufórico y mísitco que haya amanecido ese día.
UN DIOS DEL NO
Es la imagen de un dios moralista, enemigo del cuerpo y del placer que está en contra de todo, para este dios todo es pecado y transmite inseguridad y escrúpulos pues nos sentimos sucios e indignos de él generando nuestro distanciamiento.
UN dIOS ABUELITO PERMISIVO
Es el extremo opuesto del dios del no, pues este es permisivo, adulador, no pone obstáculos y todo lo acepta, no hace ninguna exigencia, para este ya nada es pecado y todo lo perdona. Por su falta de exigencia no me permite crecer y madurar en la fe.
UN DIOS DE LOS DIEZ MANDAMIENTOS.
Su origen es el antiguo testamento con Moisés, la tradición judía para examinar la conciencia y se piensa que con cumplir esa lista de comportamientos ya sé es bueno, además sigue siendo un código ético que hay que cumplir para evitar ser castigado y no para crecer en el amor.
UN DIOS MACHO TODO PODEROSO
Es la figura de ese dios que hace todo aquello que el ser humano debe y puede hacer. Se le presenta como todo un macho y se le atribuyen cualidades masculinas como fuerza, inciativa, poder, mando y libertad. Es la imagen de un Dios carente de ternura y delicadeza, despreocupado por su creación.
UN DIOS FILOSÓFICO
Llamado también el dios de los cabezones, es ese dios de todos aquellos que para relacionarse con él recurren más a la razón que al corazón, es el dios que tiene que ser demostrado y argumentado pues se le descubre con la inteligencia. El mismo dios del apóstol incrédulo Santo Tomás. La relación con este dios es fría y distante porque es más teoría que experiencia viva.
UN DIOS LEJANO DEL “MÁS ALLÁ”
Es la imagen de ese dios que está al otro lado esperando para juzgarnos al final de la vida. Es el dios de los entierros y cementerios que premia o castiga después de la muerte, pero que no hace presencia ni acompaña en la vida misma.
LOS ÍDOLOS CONVERTIDOS EN DIOSES
Otra imagen falsa de Dios es cuando convertimos los ídolos en dioses, es así como la fama, el poder, el dinero, el sexo, incluso las mismas personas que creemos amar se convierten en nuestros dioses, en el sentido de nuestra vida, aquello sin  lo cual ya no podemos vivir. Caemos en la idolatría, en fundamentalismos religiosos, políticos, sociales (el barrismo, el animalismo, machismo, feminismo, etc)

LA IMAGEN VERDADERA DE DIOS QUE JESÚS NOS MUESTRA

El Dios de Jesús es Abbá., un Dios  de entrañas maternales, tan cercano a nosotros como una madre lo es de su hijito pequeño.  Dios es Amor, nos quiere como somos. Nos quiere siempre, sobre todo cuando menos lo merecemos. Nos quiere no porque seamos buenos y nos portemos bien, sino porque El lo es. Su amor es el fundamento de nuestra autoestima y de nuestra reconciliación con nosotros mismos, fundamento para poder reconciliarnos con los demás.

Sentimos cierto rechazo a la imagen de Dios Amor, porque choca frontalmente con la   que nos sembraron y cultivaron desde niños, de un Dios Omnipotente, representación suprema del poder, siempre dispuesto a castigarnos si pecábamos o nos portábamos mal.  Jesús nos vino a liberar del temor de Dios, de las leyes inhumanas creadas en su nombre y del peso de una religión que exige sacrificios para calmar la cólera divina y alcanzar el perdón. Habló siempre de un Dios de entrañas maternales,  frágil, débil, vencido. Un Dios “anonadado” (Filipenses 2, 5-11) y para los últimos,  que no teme la libertad de los hombres, sino que la padece, un Dios de perdón y  gracia, no de juicio ni de méritos. Por ello, nos lo presentó como el Dios Amor, y el amor es más débil cuando no es correspondido. Y es ilimitado cuando se entrega totalmente, hasta la muerte en cruz, sin esperar nada a cambio, como lo hizo Jesús, Palabra de Dios, expresión perfecta de cómo es Dios, de cómo actúa. A Jesús lo entendemos como “La Palabra”, no sólo por lo que dice, sino por lo que hace; por su manera de ser y de vivir. En El podemos conocer a Dios porque Dios se ha dado a conocer en Jesús.

El Dios de Jesús es el  Papá-Mamá del Hijo Pródigo (Lucas 15, 11-32): Todos conocemos bien la historia. Un padre tenía dos hijos. Un día, el hijo menor pide su herencia y se aleja de la casa paterna en busca de la felicidad. La busca donde lo hace todo el mundo, por creer que allí se encuentra: en el dinero, en el placer, en el consumo, en el poder…Cuando se queda solo y sin dinero y empieza a pasar hambre y necesidades,  echa de menos el hogar paterno, la seguridad y la comida, y más por interés que por arrepentimiento, decide volver a la casa  y rogarle al padre que lo reciba como un jornalero más. Al hijo menor, que no conoce al padre, ni le pasa por la cabeza que lo está esperando ansiosamente, con los brazos abiertos, para recuperarlo a su plenitud de hijo.

Dios no es Juez implacable. Es Padre-Madre (en la parábola del Hijo Pródigo no aparece la madre precisamente porque es un Padre Maternal) que espera nuestro regreso para aceptarnos como hijos y volver a disfrutar de nuestra herencia;  es pastor que nos cuida para que no nos perdamos, para que encontremos agua y alimentos, que nos busca solícito y preocupado cuando hemos quedado alejados del rebaño; es médico que cura nuestras heridas y quiere aliviar nuestros dolores.

El Dios Todopoderoso conduce a la soberbia; el Dios Justiciero a la exclusión y a la discriminación.  En nombre de esos  dioses   se han cometido numerosos crímenes y se han justificado las guerras más crueles e inhumanas. Es tiempo de que empecemos a creer y aceptar en serio al Dios Amor de Jesús, que sólo puede llevarnos a la reconciliación, el perdón y la hermandad.

Lo verdaderamente incomprensible es que los cristianos no terminemos de  aceptar al Dios Maternal de Jesús. Por ello no superamos esa religión ritualista, contractual, ni nos abrimos en serio a la novedad   increíble del mandamiento nuevo del amor. Si Dios es Amor, nuestra única respuesta sólo puede ser el amor. Si creo en que Dios es Padre de todos, que busca nuestro bien y felicidad,  mi respuesta no puede ser otra que hacerme hermano de los demás y trabajar sin descanso para lograr el bien y la felicidad de los hermanos.

El Dios que Jesús nos presenta es un Dios que pide amar al prójimo y servirle. Un Dios que da su Amor hasta la muerte, Amor total, que no excluye a nadie, ni a los enemigos,  los que nos calumnian, nos maltratan, buscan nuestro mal: “Ustedes han oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y no harás amistad con tu enemigo’. Pero yo les digo: ‘Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores, para que así sean hijos de su Padre que está en los cielos. Porque él hace brillar su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué mérito tienen?”(Mateo 5, 43-46). El Dios que nos revela JESÚS no quiere que le ofrezcamos lo que tenemos, sino  que lo compartamos con los demás. El sacrificio se debe traducir en servicio eficaz a los pobres, los débiles, los necesitados. Hay que superar la religión de la ley, que pertenece a la prehistoria de Jesús y pasar a la práctica del amor a Dios en el servicio a los demás. De la religión como un medio de poseer a Dios, a la religión que nos lleve a entregarnos a los demás.

EL Dios que nos revela Jesús es un Dios que nos ama profundamente y que quiere que de la misma manera amemos a nuestros hermanos: “El que dice que ama a Dios, pero odia a su hermano es un mentiroso” (1 Juan 4, 20) por eso Agradar a Dios no se queda en  cumplir ritos sino comportarse como  hijo y hacerse hermano de todos.  Al Dios de Jesús sólo se le puede servir sirviendo a los necesitados por eso Jesús se identifica con los hambrientos, los forasteros, los encarcelados. En el más pobre y necesitado encontramos a Jesús, y en Jesús encontramos a Dios: “Tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en sus casas. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver” (Mateo 2, 35-36).

Lo que resulta de una desconcertante radicalidad en este relato de Mateo es que el servicio al necesitado es valorado como muestra de filiación y de aceptación del Padre, aun cuando uno lo haya hecho ignorando o incluso rechazando a Dios. Es decir, Dios prefiere a los agnósticos y ateos que trabajan por un mundo mejor sirviendo a los hermanos, que a los que se consideran “cristianos” o gente religiosa  y  sólo se preocupan  por su propia salvación y por agradar a Dios,  pero  olvidan a los demás. Los que en la parábola son declarados “benditos”, no lo son por haber hecho bien en su nombre, por motivos religiosos o de fe, sino simplemente por compasión con los que sufren. Los “malditos” lo son a causa de su falta de corazón, porque, aunque tal vez se consideraron muy religiosos y creyeron entregar sus vidas al servicio de Dios, no hicieron nada ante las necesidades de los demás.

Tomado de: ejercicios espirituales acompañados. Padre Julio Jimenez SJ.

Actividad

1.        Sintetiza en tu cuaderno cada una de las imágenes falsas o incompletas de Dios.
2.       ¿De todas esas imágenes alguna o algunas son parecidas a la imagen de Dios que tu tienes?
Haz un listado con la mayor cantidad de características que encuetres del Dios que Jesús nos revela y establece una comparación donde muestres las diferencias con las falsas imágenes o imágenes incompletas de Dios


Querido estudiante de grado 10
Lea atentamente la información y desarrolle las actividades en el cuaderno. Al finalizar tómele una foto al trabajo y envíemela al correo ferlobla2020@gmail.com
Por favor en el asunto escriba nombre completo curso y taller 2
Lo importante es aprender y crecer. Animo empieza y termina cuanto antes.

IED ORLANDO HIGUITA ROJAS J.T. RELIGION
30 al 3 de Abril de 2020
Taller 2

Comentarios al   texto (EL Hombre En Busca de Sentido de Víctor Frankl)

“Toda persona tiene su propia misión o vocación específica en la vida … en ella no puede ser reemplazada, ni su vida repetirse. De modo que la tarea de cada una es tan única como su oportunidad específica para llevarla a cabo”.
(Víctor Frankl)

La búsqueda del significado es el empeño más importante de la vida. Como dijo Albert Camus, “el sentido de la vida es la pregunta más apremiante”.

Contrario al pensamiento nihilista que sostiene que la vida no tiene un significado o propósito, la dinámica de la vida humana misma declara su propio sentido. La idea de que la vida tiene un sentido no es una invención de algún autor o simplemente una definición tomada prestada de la teología o de alguna filosofía, sino de la naturaleza misma del ser humano. Existimos para un propósito; esta realidad yace en el alma de cada ser humano. Esta necesidad de sentido dentro de nosotros, como decía el doctor Víctor Frankl: “Debe corresponderse con una realidad”. Como lo expresa Franz Werfel: “La sed es la prueba más clara de la existencia de algo parecido al agua”.

En la misma línea de pensamiento comenta el Dr. Víctor Frankl: “Lo esencial de la condición humana es el hecho de autotrascenderse, el que haya algo más en mi vida que no sea yo mismo… Algo o alguien, una cosa u otra persona distinta que yo”. El hecho de autotrascenderse el hombre está relacionado con la necesidad profundamente arraigada de dejar un legado, de poseer un sentido de significado, de marcar una diferencia, de vivir para algo diferente a uno mismo.

Pienso que la creencia de que la vida no tiene un significado está relacionada con la dificultad que experimentan los seres humanos de hallar ese significado, de conseguir esa correspondencia entre la necesidad de sentido que reside en nosotros con algo en el mundo exterior que legitime ese sentido, que haga figura dentro de nosotros. Al respecto el nihilista dice que debemos aprender a soportar esa falta de sentido; Frankl, por el contrario, dice que lo que necesitamos “es aprender a soportar nuestra inhabilidad para comprender en su totalidad el gran sentido último”.

Esa realidad en el mundo exterior que corresponde a la necesidad de sentido de cada hombre, puede parecer inaccesible, sobre todo si se piensa en la realidad como algo completamente definido y acabado y no más bien como una potencialidad, una posibilidad. En palabras de Víctor Frankl: Una posibilidad sobre el fondo de la realidad…algo que te sirva para asirte a una oportunidad”.

Es en la dinámica de la vida misma, en el quehacer diario, en las circunstancias que le han rodeado en cada momento de su vida, en las experiencias vividas, en el movimiento propio que experimenta cada ser humano, que adquiere forma – significado – la vida misma de cada hombre. Como lo expresa Paul Tournier: “Un hombre en movimiento, continuamente experimentando cambios, un hombre viviendo una historia, desenvolviéndose desde su nacimiento hasta su muerte. El mero movimiento implica significado en la vida”. El sentido que descubre cada hombre esta siendo forjado en cada suceso de su vida, sobre todo en aquellos sucesos de especial significado, de impacto, que llevaron a cambios trascendentales a la vida de esa persona, porque es en la transformación de la vida que el cumplimiento de un propósito se hace evidente y la persona encuentra un significado para su vida.

Cada persona experimenta momentos cruciales en que su vida adquiere significado, y se hace evidente el sentido de la vida para él. Son esos momentos cuando, como dice Paul Tournier: “La vida de uno es apuntalada en una nueva dirección. En cada vida hay varios momentos especiales que cuentan más que todos los demás porque significan adoptar una postura firme, un compromiso propio, una selección decisiva”. Agrega Paul Tournier: “Estos puntos críticos en la vida son generalmente pocos en número. Pueden haber sido lentos, casi inconscientes, gradualmente maduros a través de crisis prolongadas, o pueden haber sido como un relámpago, una irrupción súbita en la conciencia de un proceso que ha ocurrido en el subconsciente. Sin embargo, cuando intentamos entender su carácter esencial, percibimos que siempre implican un encuentro: con una idea o con una persona, ante lo cual la persona no puede permanecer neutral. Simplemente ha de tomar partido, responsabilizarse, y comprometerse”.

Ahora “tomar partido, responsabilizarse, y comprometerse”, sólo es posible si hay conciencia de las propias vivencias, de nuestras necesidades; sólo así se posibilita la asunción de compromiso por un propósito, la responsabilidad por las acciones y sus consecuencias y la definición de un proyecto de vida. Sin conciencia de lo vivido, no es posible encontrar en la dinámica de nuestra vida – sucesos, interrelaciones, experiencias – la correspondencia entre la necesidad de sentido en el alma de la persona y la realidad en el mundo exterior, que permita establecer un significado a la vida. De lo contrario, la realidad externa será percibida como amenazante e invasiva, ajena a la vida propia – sin sentido. En tal caso la vida del hombre carecería de un propósito del que asirse, algo porque vivir.

Si no hay conciencia no hay capacidad de conexión con la realidad circundante; no hay entonces posibilidad de nutrirse, aprender, madurar, crecer y satisfacer la necesidad de sentido. Sin madurez de la conciencia que permita metabolizar las experiencias vividas, no hay la posibilidad de “momentos cruciales” que direccionen y definan la vida; y como consecuencia sobreviene el vacío existencial que puede llevar a la persona a la desesperanza, el escepticismo y el fatalismo.
Mientras mayor sea la conciencia, el conocimiento, el contacto y la experiencia personal con el propósito de vida identificado, más profunda será la motivación, la expectativa, el apetito, el apremio y la determinación para avanzar en pos de la consecución del significado de vida que hemos asumido. El propósito le imprime a la vida un acicate y un “sentido de urgencia” de vivir según ese significado. Un propósito de vida nos mueve también a establecer prioridades y a vivir con un enfoque intencional, con la certeza de estar viviendo la vida que queremos vivir, y con la convicción de no desperdiciar la vida. Tener un sentido de vida llena a ésta de entusiasmo y de pasión: emoción con sentido de dirección. Un significado de vida proporciona una sensación de bienestar y plenitud y afecta profundamente la manera en que vivimos, a la vez que sirve de punto de apoyo para el desarrollo de nuestra potencialidad como seres humanos.

En la actualidad muchas personas manifiestan experimentar en sus vidas un profundo vacío existencial, una falta de sentido, una carencia de propósito, una ausencia de objetivos, una indefinición de un proyecto de vida, que los mueva a la contribución, que direccione sus vidas y los motive a accionar y encontrar su propio sentido de vida. Por el contrario, lo que existe es un fatalismo que carcome la vida misma, como consecuencia de asumir la postura nihilista de que “la vida no tiene ningún sentido”. Al respecto comenta el Dr. Víctor Frankl: “El fatalista se dice a sí mismo que eso no es sólo inútil, sino completamente imposible, porque no somos libres, ni siquiera responsables, sino que somos las víctimas de la coyuntura, del entorno, de las circunstancias. Pero los fatalistas no tienen en cuenta y olvidan que, en realidad, somos nosotros quienes configuramos las circunstancias y los que podemos transformarlas allí donde haga falta”.
Como hemos dicho, una de las necesidades básicas ser humano es la necesidad de autotrascenderse: la necesidad de sentido, vale decir, la necesidad de estar al servicio de algo más grande que la persona misma, de marcar una diferencia, de consagrarse a una causa o un deber u otra persona. En la medida que el hombre traspasa las fronteras de su propio yo, será más humano, más fiel y auténtico con su propia naturaleza.

Como dijo el sabio Salomón: “Dios ha colocado eternidad en el corazón del hombre”. La propia naturaleza del ser humano anhela y clama por lo trascendente, por lo intemporal, por aquello que se proyecta en el tiempo. El ser humano vive permanentemente en busca de un significado que le de sentido a su vida y cuando no lo encuentra sucumbe ante las exigencias del entorno. Como decía R. May: “El ser humano no puede vivir una condición de vacío por mucho tiempo: si él no está creciendo hacia algo, no solamente se estanca; las potencialidades reprimidas se convierten en morbosidad y desesperación y eventualmente en actividades destructivas”. Esta realidad se hace aún más manifiesta, en situaciones de dificultad y necesidades de carencia (muerte, pérdidas importantes, enfermedades, etc.). Dice un sobreviviente de los campos de concentración nazi, el Dr. Víctor Frankl: “Una persona que se proyecta hacia un sentido, que ha adoptado un compromiso por él, que lo percibe desde una posición de responsabilidad, tendrá una posibilidad de supervivencia incomparablemente mayor en situaciones límite que la del resto de la gente normal”.

Creo que mucho del desencanto frente a la vida, del aburrimiento de la existencia y de la incapacidad para lidiar con la cotidianidad de la vida, están relacionados con la falta de sentido que experimenta el hombre hoy en día. Por el contrario, como dijo Nietzsche: “¿Quien tiene un porque vivir, encontrará un cómo”. O dicho en palabras del Dr. Stephen Covey:”Desgraciado de aquel que no viera ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad en vivirla, ése estaría perdido. El hombre que se hace consciente de su responsabilidad ante el ser humano que le espera con todo su afecto o ante una obra inconclusa, no podrá nunca tirar su vida por la borda. Conoce el «porqué» de su existencia y podrá soportar casi cualquier «cómo»”.


Actividad
En el cuaderno responda.
  1. Selecciona tres palabras claves por párrafo
  2. Construye un microtexto con cada tres palabras seleccionadas que conserve la idea de lo que el autor está plasmando en el texto.


Comentarios

Entradas populares de este blog